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lunes, 15 de mayo de 2017

¿Qué está pasando?

En la década de los ochenta se hizo una encuesta en los Estados Unidos donde mas de sesenta millones de norteamericanos afirmaban tener una relación personal con Jesucristo. A pesar de esto un gran número de estos son ignorantes en el contenido de las escrituras, otro dato revelador es que a pesar de ser una gran cantidad de personas que afirman ser seguidores de Cristo, estos no influyen grandemente en la sociedad. A pesar de que han pasado ya muchos años con respecto a este estudio, la realidad no ha cambiado mucho, la mayoría de los cristianos evangélicos en los Estados Unidos sigue sin conocer el contenido de la Biblia, su mensaje y sus doctrinas a tal grado que son incapaces de defender su fe, y seguimos sin ser una influencia positiva para la sociedad. Si bien esto es para los Estados Unidos, estoy convencido que en los países latinoamericanos no es tan diferente a la sociedad norteamericana.

¿Cuales son los factores que hacen que esto siga así?

I- Una menosprecio a lo que la Biblia es

Hemos perdido la idea de que la Biblia es la Palabra inspirada por Dios. Al perder esta idea la consecuencia principal es que la Biblia deja de tener autoridad absoluta sobre nuestras vida y deja de ser la ultima palabra en para definir criterios para nuestras vidas e iglesias.
Un segundo resultado de menospreciar las Escrituras en que dejamos de dar fruto. Juan en el capítulo 15 nos muestra el llamado a permanecer, Esta solicitud es a permanecer en las palabra del Señor vr. 7 al no permanecer en la Palabra el cristiano pierde su comunión con Dios pero además el cristiano ya no da fruto "el que permanece en mi y yo en él, este lleva mucho fruto" vr. 5
Esta es la razón por la que la iglesia ha dejado de impactar en la sociedad porque ya no permanecemos en la Palabra al menospreciar su autoridad. El mismo Señor al inteceder por sus discípulos declara en Juan 17:17 "Tu palabra es verdad", cosa que la iglesia hoy en día ha olvidado. La Biblia es la verdad absoluta le guste a quien le guste, ella es inspirada por Dios por lo que su autor es Dios mismo.

II- Un enfoque en lo estético y no en la esencia

Hoy en día la iglesia se enfoca en sus locales, en tener la mejor música, en tener efectos de luces y humo para la alabanza, cuando el enfoque debe de ser la Palabra de Dios. Nos gastamos una hora y media en la alabanza para terminar escuchando quince minutos de sermón, y para empeorar las cosas, los pastores hemos dejado de preparar los mensajes en oración y estudio de la escritura porque hemos sido contaminados con con el menosprecio a las escrituras. Esto nos hace caer en sermones estériles y lo peor de todo al no estudiar las escriturar para la preparación del mensaje caemos en el peligro de enseñar doctrinas de hombres y no de Dios. Es impresionante escuchar en las emisoras cristianas de mi país predicaciones enseñando cualquier disparate que un estudio bíblico serio sacara a luz cuanta charada y necedad se está enseñando.
El sacerdote Urías permitió que se colocara en el Templo de Salomón un altar diferente al diseños que Dios estableció por uno que el Rey Acaz de Judá vio en Damasco. En lugar de levantar su voz en contra el Urías se volvió cómplice de semejante barbarie, antecedente que abrió el camino para las barbaries que Manasés vino a hacer en el templo unas décadas después.
Pastores, parémonos firmes para alzar nuestra voz con el objetivo de para que nuestras iglesias se enfoquen más en lo estético y no en lo que de verdad tiene que ser el centro, a saber, la Palabra de Dios, este es nuestro enfoque.

El primer paso lo debemos dar los Pastores para empezar a ser un cambio permanente en los miembros de nuestras iglesias y en la sociedad. El segundo paso los lideres de la iglesia que muchas veces son estorbo en lugar de apoyo para sus pastores y en tercer lugar para los cristianos en general que han abandonado el interés en escudriñar las escrituras y en su autoridad divina.

martes, 12 de abril de 2016

Un evangelio transformador

Una de las trasformaciones inadvertidas en este tiempo es la de las chicharras. Las oímos cantar pero no todos saben que tenían la forma de gusano y por un poco de tiempo salen en forma de chicharra a reproducirse. Se cree que el propósito del canto es llamar la atención de la hembra para poder multiplicarse.
El evangelio de Juan presenta a Jesús como el Mesías, el Salvador del mundo desde un punto de vista intimo. Juan no presenta muchos milagros, está más interesado en presentar las palabras del Señor y como al interactuar con las personas ellas son confrontadas con creer su mensaje o no creer.

Claramente Juan lo detalla al escribir en el capítulo 20 versículo 21 "éstas cosas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre."

Uno de los casos de trasformación al creerle al Señor Jesús fue la mujer samaritana capítulo cuatro.

¿Quien era esta mujer?
Primero su raza era conocida como samaritanos, una mezcla de israelitas y extranjeros, por esa mezcla eran despreciados por los Judíos y no los aceptaban en sus liturgias. Por su parte ellos habían hecho su propia religión, decían adorar al mismo Dios pero traban de llegar a Él de una forma que no estaba establecida por la Torá (la ley).
Segundo: Era una mujer religiosa. Por las preguntas que le hace al Señor estaban al tanto de la llegada del Mesías.
Tercero: Su moralidad era baja, había tenido cinco maridos y con el que estaba no se había casado. En ese tiempo esta mujer era todo un escándalo.

Pero al conocer al Señor tiene un cambio impresionante.

Dejó atrás el temor. Juan 4: 28-29
Que contraste presenta esta mujer yendo a sacar agua a medio día para no encontrarse con las demás mujeres de la ciudad y después que se encuentra con Jesús sale a encontrarse con las personas que temía para hablarles de Jesús. "¿No sera éste el Cristo?"

Lo segundo es que cambio sus intereses. Ya se fijaron que ella va a sacar agua al poso de Jacob y después de encontrarse con el Señor sale corriendo y deja algo... el cántaro vr. 28
Fue con el interés de sacar agua, pero al encontrarse con el Señor sus prioridades cambiaron, ahora quiere que las demás personas conozcan a Cristo.

Este solo es un caso que nos presenta Juan el apóstol. Los que creyeron fueron transformados.
Veamos. Nicodemo (aun que le tomo un poco de tiempo creer). El paralitico de Betesda. La mujer adultera. El ciego de nacimiento. Los discípulos.
¿Podemos agregar a ésta lista su nombre?

Este es el verdadero evangelio, un evangelio trasformador. Jesús es el cordero de Dios que vino a quitar el pecado del mundo. En esa palabra mundo esta usted incluido.
Al creer esto hay tres cosas que están implícitas, primero usted es un pecador, ha desobedecido a Dios y segundo usted (al igual que yo lo hice) le pide perdón a Dios por el pecado (desobediencia a la ley de Dios) porque reconoce que le ha ofendido y estamos como seres humanos en rebelión contra Él. y tercero usted se ha apropiado de este Cordero, explicándolo mejor, usted ha reconocido que la muerte de Cristo también es por usted.

Si ha creído esto, Dios hará una transformación en su vida, en algunos un cambio radical y en otros mas lento, pero si habrá un cambio de no tener temor a la muerte y de cambiar tus intereses por los de Dios.
Este es el evangelio que Juan nos presenta y que hemos creído. y tu ¿Lo crees también?





domingo, 2 de octubre de 2011

Es Salve María; no Ave María

Una exelente meditación bíblica del Pastor Romeo Guevara que me parece pertinenete. Sacada de: http://enrique60.wordpress.com/2011/09/28/es-salve-maria-y-no-ave-maria-ii-parte/

Hoy he estado pensando en la forma en que las ideas bíblicas se degeneran y se convierten en doctrinas extrañas. Al leer en la narración del NT encontramos que la palabra que el ángel usa es “salve” María, pero en el catolicismo se le ha designado el término “ave” María. ¿Por qué ocurrió este cambio? El hecho es que ésta es la verdadera posición de María según está declarada y presentada por el ángel Gabriel. Este ángel había sido enviado del Cielo y había recibido instrucciones de Dios con respecto a lo que debía decir cuando llegara a saludar a María. Cuando Gabriel estuvo ante ella y la saludó, no le rindió adoración ni oró a ella: llegó a anunciarle un acontecimiento maravilloso, y la saludó de manera conveniente para los dos. El catolicismo ha cambiado esta simple salutación en «Ave María», un término que denota adoración y trasmite una súplica. Ellos usan esta salutación al acercarse a ella: «María, te adoramos; oramos a ti». Aunque bien podemos suponer que la salutación del ángel fue hecha con una extraña y afable dignidad, como convenía a aquel que estaba en la presencia de Dios, para traer un mensaje a la mujer a quien Dios había escogido para ser la madre de Jesús, no da ni siquiera ningún indicio de que el ángel la haya adorado o le haya hecho una petición para recibir algún favor de ella. Se nos dice que «todos los ángeles de Dios adoraron» al Cristo resucitado; pero en ninguna parte en las Escrituras se nos dice que ellos alguna vez le hayan ofrecido adoración o suplicación a ningún mortal, ya sea hombre o mujer. El significado de la palabra «Salve» («chairoo») es gozo. En la forma imperativa en que se usa aquí, significa «gozo a ti». No es una oración, sino una salutación gozosa que tiene en sí la sugestión de las buenas nuevas o de un deseo de gozo para aquel que recibe la salutación. Era una comunicación que producía gozo a María, y no una solicitud de favor de parte de ella. Es decir el ángel saluda a la virgen; no ora a ella como si fuera una diosa. Para nosotros el saludarla como el ángel lo hizo sería una crasa presunción; porque nosotros no somos como era ella, ni ella es ahora como era entonces. Si aquel que era un espíritu saludó a aquella que era carne y sangre aquí en la tierra, nosotros, que somos carne y sangre, no tenemos que saludar a aquella que es un espíritu que está en el Cielo. Si nosotros oráramos a María con la salutación del ángel, cometeríamos un insulto para la virgen, para el ángel y para la salutación. ¿Qué quiero compartir con este escrito? Bueno, deseo hablar sobre lo que la Biblia realmente menciona de María.
I-En primer lugar se habla de la CONDICIÓN MORTAL de María.
En ninguna de las referencias que se hacen a María en el Nuevo Testamento, hay algún pensamiento que exalte a María para convertirla en un objeto de adoración. Parecería que, previendo este movimiento del espíritu del anticristo, nuestro Señor ha hablado especialmente a ella y de ella en tal forma que muestre que aunque altamente honrada y grandemente amada como era con respecto a su relación con Dios y el hombre, ella no era más que cualquiera otra mujer salvada por la gracia, aunque escogida para el alto honor de ser la madre de Cristo. En el canto que elevó María en su visita a Elisabeth aparece como una devota y humilde adoradora, no como la «Reina del Cielo» demandando adoración de parte de los demás. Reconoce que ha sido grandemente exaltada, pero no a un lugar de adoración. María, el instrumento humano de Dios para la entrada de Jesús en la humanidad, ha sido víctima de las circunstancias que han obscurecido su carácter verdadero. Quizás la ignorancia, el prejuicio, la falta de conocimiento han jugado una parte en la obstrucción de la verdad. El odio hacia Jesús desató las más tremendas calumnias contra María; en el Talmud ha sido llamada la amante de Panthera, un soldado romano, y en el mismo libro a Jesús se le llama bastardo. Éste es el concepto más bajo que se ha tenido de María; pero no es difícil que algunas lenguas sueltas de Nazaret hicieran que ella sintiera la fuerza de esta calumnia cruel. Al principio José aparentemente tuvo este concepto de su prometida, cuando supo de su condición, «no queriendo exponerla a la ignominia pública, se propuso dejarla secretamente». Como tenía derecho a hacerlo. El pensó en estas cosas como necesarias, como cualquier hombre recto y justo lo habría hecho. Evidentemente, María no le había dicho a José como había llegado a estar en esta condición. Pero, aun así, ¿habría él creído si ella se lo hubiera dicho? No es difícil ver la perplejidad mental y la tensión que se posesionaron de José instantáneamente al descubrir que María, como él pensó, le había sido infiel. «José, hijo de David, no tengas recelo de recibir a María tu mujer; porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. Y dará a luz un Hijo; y le llamarás Jesús; porque él salvará a su pueblo de sus pecados» (Mateo1:19– 21). De esta manera el ángel le habló a José, quien necesitaba mucho estas palabras de aliento. El relato de Mateo muestra que José cambió de opinión con respecto a María después del mensaje del ángel del Señor, cuando él creyó plenamente la palabra del ángel Entonces tomó a su mujer, se casó con ella antes del nacimiento de Jesús. De esta manera Mateo niega la calumnia judía en cuanto a María, y declara el nacimiento virginal de Jesús. José no tuvo más dudas en cuanto a la pureza y la rectitud de María. Por tanto este es el primer problema acerca del cual debemos decidir, a saber: la rectitud del carácter de María. Por otro lado la historia de Lucas referente al nacimiento de Jesús difiere grandemente en los pormenores de aquella que relata Mateo; pero está de acuerdo claramente en un punto referente al nacimiento virginal de Jesús y a la pureza consecuente del carácter de María. Aun más tarde, en el evangelio de Juan parece que tenemos un reflejo de la sospecha popular respecto del nacimiento de Jesús. En la fiesta de los tabernáculos los fariseos preguntaron burlonamente: « ¿Dónde está tu padre? «(Juan 8:19). Como si creyeran y aceptaran la idea común de que Jesús era el hijo de José. De modo que en Juan 8:41 ellos le espetan a Jesús las siguientes palabras: «Nosotros no somos hijos de fornicación», como queriendo decir que Jesús si era. Esta mancha podría referirse a la historia relatada en el Talmud o a la idea de que Jesús había sido engendrado por José antes de su matrimonio con María.
II-La segunda cosa que se menciona es la RELACIÓN ESPIRITUAL de María
La Experiencia que María tenía de Dios: no es frecuente el caso de que todo un sistema de religión esté basado en una palabra; pero, en este caso, la palabra es «María». María era judía, había adorado al distante Jehová en un templo; pero en este conocimiento ella no encontró consuelo, y en sus días de meditación no conoció a un Dios cercano ni amigable. Lucas relata la historia más completa de cómo María llegó a estar en posesión de Jesús. Lucas, con delicadeza y gracia, relata la historia de la entrevista del ángel Gabriel con María. Ella sabía, como lo sabían todas las doncellas judías, que un día el Mesías de la promesa alegraría el corazón de la madre escogida para esta elevada misión. Pero ella no se había apropiado este honor. La salutación del ángel fue tan extraña que María se quedó perpleja. El ángel la llamó «muy favorecida». Entonces el ángel, dándose cuenta de que María estaba perpleja, levantó el velo de ansiedad, diciéndole: « ¡No temas, María, porque has hallado favor con Dios! Y he aquí concebirás en tu seno, y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. El será grande, y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor
Dios le dará el trono de su padre David: Y reinará sobre la casa de Jacob eternamente; y de su Reino no habrá fin» (Lucas 1:30–33). Cuando el ángel la llamo por su propio nombre, «María», desde ese momento, ¿podría alguien hacerla creer que Dios era menos real, que estaba menos interesado en ella que un padre humano? Ella comprendió que Dios no es un gran creador interesado únicamente en el cumplimiento de las leyes inexorables; tampoco es una cosa vaga, como una envoltura de aire que cubre al mundo, como una substancia impersonal que impregna el espacio. María comprendió que Dios es un Dios personal, y que personalmente está interesado en los individuos a quien él ha creado. Ella, entonces y allí supo que Dios, llamándola «María», es un Dios que busca a los individuos y «los llama por nombre».
III-La tercera cosa que se menciona la designación MISIONAL DE MARÍA.
¡Ay! La adoración a María es una invención humana y su ímpetu está en el anhelo humano por la maternidad. Reconocemos que si hay un mensaje, por sobre todos los demás, que la fiesta de la Anunciación tiene para la generación presente, es la distinción preeminente y la inefable santidad de la maternidad. Reconocemos que si Dios, el Creador y Sustentador de este vasto universo, despojándose de las circunstancias externas de su majestad, mediante la concepción de una mujer entró en nuestra raza para salvarnos y voluntariamente fue «contado entre los malhechores», entonces la importancia y las consecuencias de la maternidad son incalculables, son divinas. Cómo la adoración a la virgen—como la «madre de Dios», la cual es ahora el principal objeto de la devoción católica romana—ha venido a ocupar tan completamente a los feligreses de esa antigua iglesia es una ilustración de la sutil e insidiosa penetración de la tentación y de lo profundo del error en que caen los hombres que se aventuran a dejarse guiar por su propia voluntad y no se cuidan de entregarse por completo a la dirección de la voluntad de Dios. El Catolicismo sostiene que hay dos fuentes de revelación, las Sagradas Escrituras y la voz de la Iglesia, la cual es un consenso de opinión unificada y confirmada por el vocero autorizado de la iglesia, el Papa reinante. Pero, sabemos que estas dos fuentes de revelación son la expresión de la misma mente, y que nunca pueden tener variación; y en lo concerniente al canon de la Escritura, está cerrado, concluido, y todos los cristianos declaran que la Biblia es la verdadera expresión de la voluntad de Dios; por lo tanto, cuando los hombres enseñan lo que no puede ser probado por la Sagrada Escritura, la inferencia natural es que tal enseñanza es errónea. La doctrina de la Biblia es fija e inalterable; por lo que es muy concebible que la opinión de la mayoría, aun de los cristianos vivientes, pueda estar tan equivocada y bajo la influencia de ideas humanas como para alejarse de la verdad. Que esto ha ocurrido en realidad en la tan difundida adoración a la bendita virgen es algo que se puede observar. Se puede observar que desde el segundo siglo se presenta a Eva convertida en un tipo de la virgen; que el pecado vino por quien no hizo caso de la palabra de Dios, y la bendición vino por quien sí hizo caso de ella, Descubrimos también los síntomas de la «mariolatría» en el texto de la narración de la caída. La Vulgata Latina, es la única versión autorizada y recibida por la Iglesia Católica Romana. En dicha versión la promesa de Dios, de que nuestro Redentor aplastaría bajo su pie a nuestro adversario el diablo, y nos libraría de la esclavitud del pecado, está traducida como si se refiriera a la bendita virgen. Aunque el verbo hebreo es masculino y los traductores de la Versión de los Setenta así tradujeron al idioma griego la promesa, sin embargo la deliberadamente alterada traducción ha recibido la sanción del papa, y en las ediciones que existen de las Biblias católicas, el versículo dice: «Pondré enemistad entre ti y la mujer y entre tu simiente y la simiente suya, ella herirá (aplastará) tu cabeza y tú herirás (estarás acechando) su talón»; lo que ellos declaran es una profecía de la exaltación de la virgen. Por un proceso muy quisquilloso, que es característico de los teólogos romanos, se definen tres clases de adoración: «dulía, hiperdulía, y latría». —Dulía es la adoración rendida a los santos y a los ángeles. —«Hiperdulía», una palabra acuñada por Tomás de Aquino, es ofrecida a la virgen. —Mientras que «latría», que significa adoración a Dios, servicio divino, está reservada para Dios mismo. Ahora, aunque las diferencias de estas tres fases de la adoración estén claras posiblemente para los teólogos eruditos, en la mente popular no hay tal discriminación. Y lo que es notable es que allí no hay ningún intento de advertir a la gente del peligro de cometer el pecado de idolatría. Esto no es parte de la confesión, a ningún penitente se le pregunta jamás sobre este punto, y a nadie jamás se le ha impuesto penitencia por ofrecer divinos honores a una criatura o a objetos creados. Es algo lamentable ver a los millones de seguidores de esa antigua iglesia, que sin ninguna restricción ni advertencia de sus directores espirituales como los atenienses de antaño están «completamente dados a la idolatría». La misma palabra mariolatría expresa lo que sucede en la práctica, pero esta es la costumbre católica, derivada de María y «latría», así la adoración rendida a Dios es también la adoración rendida a María. Así que el aspecto misional de María de convertirse en una madre humana para que Jesús se convirtiera y aprendiera a ser humano, la cambiaron para que ella pasara de humana a diosa. La verdad que lejos esté de mí ridiculizar a los miembros de una gran comunidad religiosa citando las monstruosas leyendas, increíbles visiones tenidas por la virgen María, aserciones extraordinarias atribuidas literalmente a veintenas de santos, las cuales abundan en la literatura católica romana, y ciertamente de las cuales está compuesta. Quizás ya se ha dicho lo suficiente—y no he dicho nada de las visiones de la virgen, del «ángelus», de los escapularios, de las iglesias, de los altares del mes de mayo, de las peregrinaciones, de las cofradías, de los inacabables atavíos de la mariolatría—para demostrar que el ritual de la Iglesia Católica Romana da el mismo honor y la misma adoración, y aún más a la virgen que el que se rinde al Salvador. Ciertamente en el sistema romano a María se le ha dado el lugar del Espíritu Santo, cuya bendita presencia ha sido completamente eclipsada por la exaltación humana de la madre de nuestro Señor. Seguramente el Espíritu Santo sabía que Satán extraviaría tanto a los hombres, que él mismo hizo que los santos hombres escribieran las Sagradas Escrituras de tal manera que apenas si mencionan a la virgen María. Solamente una vez se alude a María en los Hechos de los Apóstoles, y después nunca más se vuelve a encontrar su nombre en el Nuevo Testamento. Pablo nunca la menciona, parece que nunca la vio. El Señor no sólo se abstuvo de asignarle a ella cualquier participación en la obra de él, sino que cuando ella se aventuró a sugerirle que no había vino. En las bodas, la respuesta de él ciertamente tiene una pequeña parte de reprensión: « ¿Qué tengo yo contigo, mujer? Mi hora no es venida». Y más tarde en su ministerio, cuando las multitudes se apeñuscaban para escucharlo y verlo, sabiendo que su madre y sus hermanos estaban ansiosos de llegar a él, él evidentemente no los atendió, sino que declaró que aquellos que escuchan la palabra de Dios eran para él como sus parientes más cercanos. Los sacerdotes católicos romanos y sus adherentes dicen que no rinden adoración divina a María, sin embargo le atribuyen omnipresencia y omnisciencia, porque esperan que oiga y atienda los millares de peticiones que se elevan hacia ella de todas partes al mismo tiempo, cuando no tenemos evidencia ni siquiera una sugestión de que ella, o los santos puedan escuchar cualquier voz de nosotros. Aunque debemos protestar con todo nuestro poder contra esta adoración anticristiana de María, no es necesario rebajarla de ninguna manera del elevado y santo lugar que ella siempre debe tener en el afecto y en el respeto de los creyentes de todos los siglos. María siempre será para nosotros la más dulce entre las mujeres, la más santa entre las madres el tipo más perfecto de la maternidad y de la feminidad, y un ejemplo de fe humilde y obediente, y de dulce humildad y gracia. Es verdad María fue altamente favorecida, pero ese favor también comprendió gran aflicción y sufrimiento, porque una espada atravesaría su corazón. Sin embargo, Dios no llama al sufrimiento y a la responsabilidad sin otorgar bendiciones compensadoras. Ella era la más humilde entre las mujeres, y por razón de su alto destino llegó a ser la más grande entre todas ellas. «Todas las generaciones», dijo ella en su canto «me llamarán bienaventurada». Ahora el Catolicismo ha cambiado esto para hacer aparecer como que Dios, en aquel momento y en aquel lugar la deificó sobre todas las mujeres; cuando más bien esto fue una sencilla declaración de que entre las mujeres ninguna había sido considerada digna de tener un honor tan elevado. Débora dijo con respecto a Jael: «Sobre las mujeres bendita sea en la tienda» (Jueces 5:24). María es bendita entre todas ellas, escogida y altamente favorecida; pero no elevada por sobre ellas como un objeto de adoración. Su bienaventuranza consistió en que se le permitiera concebir en su cuerpo al Dios hecho carne, y por causa de él, y en la santificación que vino a ella por medio de este favor, poner delante de nosotros en su propia persona y en su carácter el primero, el más elevado y dulce ejemplo de feminidad y maternidad: un tipo de santidad que ha honrado a todas las mujeres en todos los tiempos.
Si la iglesia Católica da tanta importancia a María y le da también un lugar exaltado, los protestantes que le dan un lugar demasiado bajo, la han descuidado. Los protestantes han tenido temor de elogiar y estimar a María en todo lo que ella vale, por temor de ser acusados de inclinarse demasiado en simpatía con los católicos. De aquí que ha resultado que la más noble de todas las madres es todavía la más mal entendida de todas las madres y de todas las mujeres. Por una parte, ella es objeto de todo descuido, y por la otra es objeto de una adoración inmerecida que honra su memoria en frías estatuas. En estos tiempos cuando incontables millones adoran a María como si fuese Dios, que los protestantes se opongan a la mariolatría y prediquen de manera enérgica, como nunca antes, la realidad evangélica de que el Hijo que María concibió es el verdadero Hijo de Dios, el único Salvador del género humano.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Motivaciones para estar en la Iglesia

Todas las cosas las hacemos por un propósito, por lo menos eso es una de las lecciones de Emile Durkheim en su estudio clásico acerca del suicidio. Si esto es así (Que cada cosa que hacemos tiene una motivación) ¿Cual es mi motivación para ir a la iglesia?
En el evangelio según Marcos encontramos en el capitulo 11 versos del 15 al 19 tres motivaciones para ir a la casa de Dios. Adelanto que hay dos incorrectas y una correcta.
La Biblia dice: "Vinieron, pues, a Jerusalén; y entrando Jesús en el templo, comenzó a echar fuera a los que vendían y compraban en el templo; y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; y no consentía que nadie atravesase el templo llevando utensilio alguno.
Y les enseñaba, diciendo: ¿No está escrito: Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones? Mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.
Y lo oyeron los escribas y los principales sacerdotes, y buscaban cómo matarle; porque le tenían miedo, por cuanto todo el pueblo estaba admirado de su doctrina. Pero al llegar la noche, Jesús salió de la ciudad."
El Señor Jesús estaba en su última semana de ministerio, el día anterior, domingo, había entrado en Jerusalén siendo aclamado como rey, ahora día lunes está de regreso en la ciudad para enseñar, pero había algo que no estaba bien, había ventas de animales y cambistas de monedas en los patios del templo.

La primera motivación que veo de ir al templo es: Motivación de riqueza.
Los beneficiados de este negocio eran nada menos que los sumo sacerdotes Anás y Caifás. Este era un negocio muy rentable porque inflaban los precios de los animales para los sacrificios y también inflaban el cambio de monedas romanas a las monedas que se podía ocupar para ofrenda en el templo.
Pedro nos advierte de estos deseos de riqueza. " y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme." 2 Pedro 2:3.
Para todos aquellos que servimos a Dios en el pastorado esta es una motivación errónea y señalada por Cristo. La reacción del Señor fue hacer un azote y darle vuelta a las mesas de los cambistas y romper las jaulas de los animales. Mi anhelo es que como pastores evitemos toda motivación de enriquecernos.

La segunda motivación es una motivación de provecho.
La biblia dice que: "el Señor no consentía que nadie atravesase el templo llevando utensilio alguno." Vr 16 Déjeme explicarte que el templo de Jerusalén estaba al costado oriental de la ciudad, había un entrada al oriente en el valle y las personas por el beneficio de no dar la vuelta a las murallas de la ciudad tomaban un atajo y a travesaban los patio del templo. Su interés de ir al templo era para buscar un provecho personal, en esta caso ahorrar tiempo.
Se dio el caso en una iglesia de un muchacho que llegó y a los pocos meses ya tenía novia, después se casaron pero a este nuevo matrimonio no se le volvió a ver. Un diacono se encontró con el muchacho y al preguntarle por que ya no había llegado el muchacho le respondió. "Fuí a la iglesia a buscar esposa, mi abuelo me aconsejó que el mejor lugar para encontrar una buena esposa no eran las fiestas, ni mucho menos los bares, sino la iglesia evangélica"
Hay muchas personas así hoy en día, solo van a la iglesia el día que van a regalar algo. Los pastores que ocupan esta estrategia para llenar algún culto están alimentando una mala motivación en su congregación. ¿Que va a pasar el siguiente domingo cuando no halla nada material que darle a las personas? La asistencia bajará considerablemente.

La tercera motivación para ir a la iglesia la encontramos en las palabras del Señor: "Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones". Esta es una motivación de comunión. La casa de Dios en Jerusalén era un lugar para orar, comunicarse con el Dios poderoso y eterno. Esta es la verdadera motivación para ir a la casa de Dios. La Biblia dice que donde están dos o tres reunidos en su nombre, ahí está el Señor. Cuando nos juntamos en la iglesia la presencia del Señor es una realidad entre nosotros, es un tiempo para tener comunión con nuestro Dios a través de las alabanzas, ofrendas y del sermón.
En el templo de Jerusalén el problema era que los lugares de las ventas de animales y los cambistas estaban ubicados en el lugar que estaba dedicado para que los gentiles (no judíos) hicieran sus oraciones. El propósito esencial estaba siendo estorbado.
En este momento me pregunto: ¿No será que estamos estorbando el objetivo principal para ir a la casa de Dios? ¿Comprenden los hermanos de mi congregación a lo que van a la iglesia?
Quiero hacerles un reto: La próxima vez que tengas que ir a la iglesia preguntate ¿A que voy? ¿Cual mi motivación? ¿Deseo realmente tener comunión con Dios?
Le pido a Dios que aprendas a disfrutar de su comunión en su presencia y que puedas sentir el temor reverente que infunde la santa presencia de nuestro eterno Dios.

Predicado el domingo 4 de septiembre de 2011 en la Iglesia Bíblica Pan de Vida, Los Planes de Renderos
Adaptado para el Blog.
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